Cada año, con la llegada del frío, los dermatólogos empiezan a recibir visitas de personas preocupadas por una pérdida de pelo más abundante de lo habitual. Se trata, como probablemente intuyes, de la temida caída estacional del cabello. Conocida también como efluvio telógeno, este fenómeno suele dar comienzo en otoño y acostumbra a extenderse durante unos cuantos meses.

A pesar de que los expertos no se ponen de acuerdo a la hora de definir cuáles son los factores que la provocan, algunos especialistas señalan que los cambios ambientales podrían alterar las fases de crecimiento del cabello.

En un intento de que conozcas un poco mejor esta problemática, en nuestro artículo de hoy analizaremos sus posibles causas. Además, también te ofrecemos algunos consejos para que puedas cuidar de tu cabello en invierno y protegerlo de las agresiones externas en estos meses.

 

¿Por qué se cae el cabello con el frío?

Antes de ocuparnos de la caída estacional del cabello, conviene recordar que hay dos fases principales en el crecimiento del cabello:

  • La fase anágena. Durante la misma, el pelo va creciendo y permanece bien sujeto al cuero cabelludo.
  • La fase telógena. Se trata de la etapa en la que el cabello se cae. Por lo general, lo normal es que se desprendan entre 50 y 100 cabellos diarios.


Sin embargo, lo cierto es que este ciclo puede sufrir alteraciones, siendo los cambios de temperatura ambiental una de las causas que dan pie a estos trastornos. En este sentido, se cree que una mayor exposición solar en verano puede prolongar la duración de la fase anágena o de crecimiento. Así, con la llegada del otoño, el número de cabellos de cabellos que entrarían en la fase telógena o de desprendimiento sería mayor que de costumbre. Pese a todo, es posible que también haya otras variables que incrementen la caída del cabello con la bajada de las temperaturas.

La buena noticia es que el efluvio no desemboca en la alopecia telógena, ya que nos encontramos ante un incremento de la pérdida del cabello puntual y transitorio. La duración de este proceso suele oscilar entre los 3 y los 6 meses, y afecta a personas de ambos sexos. No obstante, el efluvio suele ser más evidente en el caso de las mujeres, ya que muchas acostumbran a llevar el cabello más largo que los hombres.

Pasado este período, y coincidiendo con el final del invierno, verás cómo la pérdida de pelo pasa a ser menos intensa, y que éste vuelve a adquirir el volumen que alcanza en verano.

 

Otros tipos de pérdida del cabello

Sea como fuere, no hay que confundir la fase telógena con la alopecia androgénica o androgenética, también llamada de patrón masculino. De carácter genético y hereditario, ésta es la más común en los hombres y afecta a más de la mitad de los varones de 40 años. Cuando se da en mujeres, es más habitual tras la menopausia, ya que tres cuartas partes de la población la padecen a los 65 años. Pese a todo, la calvicie femenina nunca es tan acentuada como la masculina.

Asimismo, también es posible que, en vez de estar ante un efluvio telógeno, nos encontremos ante una alopecia traccional, un tipo de calvicie ocasionada por peinados que someten el cabello y al bulbo piloso a una tensión constante. Por razón de modas, este trastorno es muy frecuentes entre chicas de piel negra y con el cabello muy rizado, ya que no pocas se peinan con trencitas muy tibantes. En cualquier caso, éste es un peinado que también se estila en verano en personas con otro tipo de pelo, por lo que es posible que sus efectos se manifiesten en otoño, lo que podría llevar a la conclusión errónea de que se trata de un efluvio telógeno.

Por último, en el caso de las mujeres, algunas sufren efluvios ocasionados por el postparto a los 3 o 4 meses de haber sido madres, debido a la caída de los niveles de estrógenos después del parto. Por suerte, el pelo perdido en exceso vuelve a repoblarse sin problemas.

A su vez, no hay que perder de vista otros factores que pueden provocar la caída del pelo, como el consumo de determinados fármacos, el estrés, los problemas de tiroides y llevar dietas poco saludables, los tratamientos de peluquería agresivos, el uso de geles y de secadores, etc.

 

Consejos para cuidar tu pelo en invierno

Aunque los efluvios telógenos del otoño y el invierno no pueden combatirse, sí que puedes proteger tu pelo de las agresiones típicas de esta época del año. Para ello, te recomendamos tomar buena nota de los consejos que recogemos a continuación.

 

1) Lava tu cabello más a menudo

¿Sabías que en invierno aumenta la contaminación ambiental? De ahí que tu pelo se ensucie más y que necesite que lo laves con mayor frecuencia, utilizando un champú suave y de uso diario. Y ya que hablamos de lavarse el cabello cada día, aprovechamos para recordarte que esto no contribuye a que se caiga con más intensidad. En todo caso, el agua de la ducha sólo hace que la caída sea más visible porque arrastra de golpe todo el pelo ya desprendido.

2) Aplícate productos que aporten una dosis extra de nutrición a tu pelo

Las bajas temperaturas acentúan la sequedad capilar, dando al cabello una textura más áspera y sin brillo. Para contrarrestar estos efectos, utiliza aceites naturales y cepillos de fibras naturales. 

3) Evita al secador

Exponer tu pelo a una fuente de calor hará que pierda hidratación. No obstante, si no quieres prescindir de los secadores, rocíate con agua de peinado antes de emplearlos sobre tu cabello.

4) …y la electricidad estática

Este aspecto tiene que ver con el viento y el aire frío y seco de estos meses, pero también con el uso de prendas de lana y bufandas. Para evitarlo, procura cubrir tu pelo con algún sombrero y utilizar cepillos iónicos.

5) Aliméntate correctamente

Después de las Navidades, ten cuidado con las dietas para perder los kilos de más ganados durante las fiestas, ya que podrían traducirse en estados carenciales del organismo que pasarán factura a tu pelo. Si quieres adelgazar, ponte en siempre en manos de un especialista.

 

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