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Pocas cosas hay más molestas y antiestéticas que la caspa. Y para más inri, ésta no sólo se cuenta entre los problemas del cuero cabelludo más habituales, sino que afecta a personas de cualquier edad.

A pesar de que su aparición puede tener diversos orígenes, en nuestro post de hoy nos centraremos en una de las causas más comunes: la dermatitis seborreica. Ahora bien: afortunadamente, no todo está perdido para quienes la padecen. En las siguientes líneas, te contamos qué es, qué es lo que la ocasiona, cómo puede tratarse y de qué recursos disponemos para paliar uno de sus efectos que más nos preocupan: la caída del cabello.

¿Qué es la dermatitis seborreica?

La dermatitis seborreica es una dolencia cutánea, inflamatoria y bastante frecuente, que provoca la formación escamas (blancas a amarillentas) en algunas áreas grasas del cuerpo, como el cuero cabelludo, la cara o en el interior del oído. Asimismo, en ocasiones, se manifiesta acompañada de un enrojecimiento cutáneo.

Cuando este trastorno afecta al cuero cabelludo de los bebés, la dermatitis seborreica recibe el nombre de costra láctea.

¿Qué causa la dermatitis seborreica?

A pesar de que todavía no se sabe con exactitud qué es lo que origina la dermatitis seborreica, los médicos barajan diversas hipótesis, como la mala alimentación, el debilitamiento del sistema inmunológico, posibles trastornos en el sistema nervioso o ciertos cambios en los niveles hormonales.

No obstante, el detonante suele ser una alergia al hongo Malassezia furfur, que se da en personas con problemas en el sistema inmunitario y tendentes a producir sebo en exceso.

En estos casos, la epidermis se ve incapaz de contrarrestar el ataque de este hongo, lo que provoca una inflamación y una pequeña descamación, en un intento del organismo de librarse del parásito. Esta última reacción, muy similar a la caspa infantil, es lo que se conoce como pitiriasis.

En situaciones de hiperproducción de la glándula sebácea, puede que se acumule grasa sobre las escamas, ya que éstas no se eliminan con facilidad. Además, esto favorece la aparición de otras bacterias sobre el cuero cabelludo. 

Por otro lado, algunos especialistas consideran que la dermatitis seborreica puede estar sujeta a aspectos de herencia genética.

Por lo que respecta a los factores de riesgo que pueden ocasionar la aparición de la seborrea, cabe referirse a los siguientes:

  • Climas demasiado calurosos
  • Cansancio y estrés
  • Piel grasa o problemas dermatológicos (como el acné)
  • Sobrepeso u obesidad
  • Problemas neurológicos (producidos por episodios cardiovasculares, Parkinson, traumatismos craneales, etc.)
  • VIH
  • Utilización de lociones con alcohol
  • Uso de champús agresivos con la piel

¿Cuáles son los síntomas de la dermatitis seborreica?

Aunque tendemos a relacionar su aparición especialmente con el cuero cabelludo, la dermatitis seborreica puede darse en otras partes del cuerpo (sobre todo, en la cabeza). Normalmente, se manifiesta en aquellas en las que la piel es más grasa, como las cejas, los párpados, los pliegues de la nariz, la comisura de los labios, el oído externo, detrás de las orejas y en la mitad del pecho.

Normalmente, la dermatitis seborreica puede provocar un enrojecimiento de la epidermis, lesiones cutáneas, descamación, una secreción excesiva de grasa y prurito. Además, también puede acelerar la pérdida de cabello.

Los principales tratamientos contra la dermatitis seborreica

A pesar de que siempre es necesario acudir al dermatólogo y seguir sus indicaciones, existen diversas pautas de cuidado que ayudan a tratar la dermatitis seborreica. Entre ellas, cabe referirse a las que aquí se detallan:

  • Uso de medicamentos que pueden adquirirse sin receta. Entre los principios activos que se han revelado eficaces contra la dermatitis seborreica, se cuentan el alquitrán de hulla, el ácido acetil salicílico, la resorcina, la pitiriona de zinc, el sulfuro de selenio o el ketoconazol.
  • Empleo de fármacos por vía oral con receta médica. En los casos más difíciles, el dermatólogo puede prescribir el uso de antiandrógenos, que bloquean la función de los andrógenos —un tipo de hormonas masculinas, categoría en la que se encuentran la testosterona, la androsterona y la androstenediona— y de isotretinoína, que regula e inhibe la secreción de grasa. Si se siguen estos tratamientos, es necesario llevar a cabo analíticas y controles clínicos de forma regular. Asimismo, no hay que perder de vista que pueden ocasionar efectos secundarios.
  • Fuera de los períodos de brotes, pueden utilizarse productos cosméticos que contribuyan a regular la secreción de sebo. Para que sean realmente efectivos, deben estar libres de grasas y aceites.
  • Si se padece un eccema seborreico, es conveniente optar por exposiciones solares moderadas.
  • Aplicación de cremas de uso tópico, con efectos antiinflamatorios, antimicóticos (como los corticoides de poca intensidad) y astringentes. En los casos más graves, la fórmula suele contener algún inmunomodulador, un medicamento inhibidor del sistema inmunológico que ayuda a tratar la inflamación.
  • Utilización de productos de higiene diaria que ayuden a eliminar la caspa y el exceso de grasa, como jabones o champús.

¿Qué origina la caspa?