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Pocos problemas estéticos generan tanta inquietud como la pérdida del cabello. Detrás de esta preocupación, no sólo encontramos implicaciones ligadas a nuestra imagen personal o al hecho de enfrentarnos ante el posible síntoma de una enfermedad: sin ir más lejos, uno de los aspectos que más nos afectan tiene que ver con la dificultad de encontrar un tratamiento anticaída eficaz y sin efectos adversos para la salud. Y ante esta necesidad, surge la eterna pregunta: ¿cuáles son los métodos verdaderamente efectivos para frenar la caída del pelo? Y entre ellos, ¿cuáles pueden presentar efectos secundarios? Pese a la proliferación de todo tipo de tratamientos anticaída en el mercado, como champús, lociones, medicamentos por vía oral o de uso tópico o sesiones de láser, lo cierto es que son muy pocas las opciones que garanticen al mismo tiempo efectividad y seguridad. Así lo asegura la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), entidad que hace unos años ya denunció el gran número de tratamientos anticaída que afirmaban ser eficaces contra la alopecia androgénica o calvicie común —la más extendida entre la población masculina—, pero que no aportaban evidencias científicas de su efectividad. A esto habría que añadir el constante goteo de mensajes publicitarios ambiguos o engañosos que pueden inducir a confusión. Entre ellos, se encuentran las marcas que prometen la regeneración capilar mediante productos de uso tópico o de ingesta oral, obviando que muchos patrones de pérdida del cabello no son reversibles. En estos casos, la utilización temprana de productos cosméticos que ayuden a prevenirla suele ser una de las opciones más aconsejables. Para ayudarte a elegir el cuidado capilar más adecuado, te explicamos brevemente cuáles son los tratamientos anticaída más habituales —dejando al margen los implantes capilares, por su complejidad, su alto coste y sus condicionantes quirúrgicos—, resumiendo en qué consisten, su grado de eficacia y cuáles son los posibles riesgos que entrañan.

Ventajas e inconvenientes de los tratamientos anticaída

En las siguientes líneas, se analizan algunos de los métodos contra la caída del cabello más recurrentes en la actualidad. ¡Toma nota! 

1) Terapia láser con diodos de baja frecuencia (Low Level Light Therapy o LLLT)

  • Descripción. Este procedimiento consiste en la aplicación de un dispositivo láser sobre las zonas despobladas o amenazadas del cuero cabelludo.
  • Cosmético, aunque en ocasiones se combina con tratamientos médicos, como los microinjertos, los tratamientos de plasma sanguíneo rico en plaquetas (PRP) o la bioestimulación capilar con minoxidil.
  • Mecanismo de activación. La aplicación del láser de baja potencia acelera la mitosis o la división celular, activa el riego sanguíneo en el cuero cabelludo y hace que los nutrientes y el oxígeno lleguen más fácilmente a la raíz del pelo.
  • Aplicación. En clínicas capilares, si bien también se comercializan cepillos láser y otros gadgets de uso doméstico, de menor eficacia.
  • Precio aproximado. En España, un tratamiento completo en clínicas capilares ronda los 1.000 €, mientras que el precio de los aparatos domésticos para realizarlo en casa suele oscilar entre los 300 y los 800 €. A su vez, se pueden encontrar peines láser a partir de unos 50 €.
  • Ventajas y desventajas. Por lo que respecta a los beneficios, el láser capilar estimula la producción del colágeno y el crecimiento del cabello, aumenta su grosor y elimina el exceso de caspa. En cuanto a los inconvenientes, además de su elevado precio, destaca el riesgo para las retinas en caso de fijar la vista en el haz de luz sin gafas protectoras. Asimismo, este tratamiento está contraindicado para mujeres embarazadas —se desconoce si puede ocasionar daños en el feto— y pacientes oncológicos, ya que puede favorecer la proliferación de las células cancerosas ya existentes. Tampoco se puede aplicar en zonas próximas a la glándula tiroides, dado que el láser podría alterar su funcionamiento.

 

2) Finasterida

  • Descripción. La finasterida o finasteride es un fármaco no hormonal derivado de esteroides, y utilizado para combatir la alopecia androgénica —llamada también androgenética o hipocrática—, así como la afección prostática conocida como HBP. Del mismo modo, se emplea para prevenir el cáncer de próstata.
  • Principio activo. Actúa inhibiendo una enzima conocida como 5 alfa-reductasa de tipo II. De este modo, el organismo produce una menor cantidad del andrógeno denominado dihidrotestosterona (DHT), lo que contribuye a frenar el proceso degenerativo del pelo.
  • Aplicación. Se comercializa en cápsulas y bajo prescripción médica.
  • Precio aproximado. Variable, en función de la marca y el formato, aunque el precio de la caja acostumbra a estar en torno a los 30 €.
  • Ventajas y desventajas. Pese a que la finasterida está considerada como el medicamento más eficaz contra la caída del cabello —según un estudio, un 83% de los pacientes asegura que conserva su cabello después del tratamiento, y un 66% que ha aumentado su volumen—, la finasterida puede tener importantes efectos adversos. Entre ellos, destacan los siguientes: impotencia, disminución del deseo sexual, dolor testicular, depresión, urticaria e hinchazón. Además, este medicamento está contraindicado para mujeres en edad fértil.

 

 

3) Minoxidil

  • Descripción. Se trata de un medicamento vasodilatador aprobado en 1979 que, en sus orígenes, se utilizaba exclusivamente para tratar pacientes con problemas graves de hipertensión.
  • Principio activo. Aunque hasta hace poco se pensaba que la acción vasodilatadora del minoxidil activaba el flujo sanguíneo, se ha demostrado que no es así. Aunque sigue sin conocerse exactamente en qué consiste la acción del minoxidil, se cree que podría estimular la apertura de canales de potasio, impidiendo así que el calcio —mineral responsable de que los folículos detengan su crecimiento– pase a las células.
  • Aplicación. A pesar de que inicialmente sólo se comercializaba en píldoras y bajo el nombre comercial de Rogaine, en la actualidad también está disponible en champús, lociones y ampollas de uso tópico. Entre las marcas que incluyen minoxidil en su composición, destacan Pilexil, Kirkland o Dercos Aminexil, de Vichy.
  • Precio aproximado. Variable, en función de la marca y el formato, aunque el precio de la caja no suele bajar de los 25 €.
  • Ventajas y desventajas. Si bien el minoxidil se ha revelado como uno de los medicamentos más efectivos contra la caída del cabello —sobre todo, en pacientes de entre 18 y 40 años—, este medicamento puede presentar numerosos efectos secundarios, como cefaleas, dolor en el pecho, taquicardias, alergias e inflamaciones, hinchazón, incrementos de peso, aparición de vello en zonas no deseadas —especialmente en la cara— o impotencia masculina. También está contraindicado para menores de 18 años y personas con problemas de tensión arterial. Por último, hay tener en cuenta que, los productos con concentraciones del 5% de este principio activo sólo pueden utilizarse bajo prescripción dermatológica.

4) Champús y lociones anticaída sin minodixil

  • Descripción. Se trata de artículos de higiene de uso tópico que combinan una base limpiadora con diversos principios activos. Éstos varían en función del fabricante y del tipo de producto.
  • Cosmético. Conforme a la legislación vigente, no contienen medicamentos, por lo que pueden utilizarse sin prescripción médica.
  • Principio activo. Variable, dependiendo de la marca y del tipo de champú. Algunas de las sustancias más eficaces para prevenir la caída del cabello es el zinc, la niacina o vitamina B3 y, sobre todo, la cafeína, un principio activo que estimula el riego sanguíneo del cuero cabelludo, lo que favorece la nutrición del pelo desde la raíz. Los champús anticaída de Alpecin, de Dr. Wolff, destacan por su alto contenido en cafeína. Otra de las marcas que comercializan champús anticaídas, aunque con otros componentes, es H&S.
  • Aplicación. De uso tópico. En el caso del champú, se aplica con un suave masaje. Para una mayor eficacia, se recomienda dejar actuar durante 2 minutos antes de aclarar, repetir si se desea y completar la acción del champú con otros productos de la misma gama de cuidado capilar. En cuanto a las lociones, están deben aplicarse sobre el cabello recién lavado. Muchas de ellas no precisan de aclarado.
  • Precio aproximado. Pueden adquirirse champús anticaída realmente eficaces a partir de unos 8 € (envase de 250 ml).
  • Ventajas y desventajas. Los champús anticaída lavan el cabello sin dañarlo y aportándole propiedades cosméticas, como suavidad e hidratación. Asimismo, dependiendo de su formulación, pueden ayudar a controlar trastornos leves del cuero cabelludo, como la caspa o la seborrea. Asimismo, la efectividad de algunos principios activos anticaída, como la cafeína, ha sido certificada por algunos estudios científicos. No obstante, es cierto que los champús y lociones contra la pérdida del pelo acostumbran a tener un precio ligeramente más elevado que los productos convencionales. Por otro lado, los deportistas de élite deben tener en cuenta que la cafeína puede detectarse en el folículo piloso.

 

5) Suplementos dietéticos

Según un informe elaborado por la OCU, los complementos nutricionales o a base de plantas no han demostrado su utilidad para evitar la caída del cabello: “Pueden beneficiar a quienes padezcan carencias específicas de un determinado nutriente, pero en personas con un estado de salud normal no conllevan mejoría”, concluye el texto.

En el caso concreto de los suplementos vitamínicos, éstos únicamente funcionan cuando la caída del cabello se debe a un déficit de vitaminas, algo muy poco habitual en las sociedades occidentales, y que sólo suele ocurrir cuando se ha seguido una dieta hipocalórica o si se sufren ciertos problemas alimentarios, como la anorexia o la bulimia. Por lo tanto, y a pesar de que no presentan ningún efecto secundario, los complementos no acostumbran a ser eficaces.

Con estos últimos productos, cerramos nuestro repaso a los tratamientos anticaída más socorridos. Deseamos que te haya ayudado a la hora de escoger el tuyo. Y por supuesto, esperamos tus contribuciones y comentarios sobre este artículo. Como siempre, estaremos encantados de leerte.

 

 

En los últimos tiempos, la medicina ha realizado grandes avances en el ámbito de los tratamientos contra la pérdida de cabello masculino. En efecto, a la mejora sustancial que han experimentado los trasplantes capilares habría que sumar la aparición de inhibidores de la 5-alfa-reductasa (una enzima que nuestro organismo necesita para elaborar dihidrotestosterona, una hormona sexual masculina compuesta de testosterona, principal causante de la caída del cabello en los hombres).

Éstos y otros métodos han hecho posible retrasar la pérdida de pelo o repoblar las zonas afectadas por la calvicie mediante cirugía, obteniendo resultados con una apariencia completamente naturales.

Sin embargo, y dicho esto, lo cierto es que aún siguen comercializándose tratamientos milagro cuya efectividad es más que dudosa. Asimismo, no hay que olvidar que su efectividad depende en gran medida de su utilización precoz. De hecho, es fundamental adoptar medidas de choque no sólo ante una pérdida de cabello anómala, sino desde la adolescencia, momento en que la testosterona empieza a acortar los ciclos de crecimiento del cabello, lo que puede dar paso a la alopecia androgénica o androgenética (es decir, a la calvicie de patrón masculino). 

A continuación, nos ocuparemos de dos medicamentos que se han revelado efectivos en este ámbito, detallando sus ventajas e inconvenientes: el minoxidil y la finasterida (en inglés, finasteride).

 

¿En qué consiste el minoxidil?

El minoxidil, que se puso inicialmente a la venta con el nombre comercial de Rogaine, fue el primer fármaco aprobado por la Agencia de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, en sus siglas en inglés) para el tratamiento de la calvicie de patrón masculino (1979). De efecto vasodilatador, el minoxidil había sido distribuido previamente, y durante muchos años, en forma de píldora por la firma Loniten para tratar la presión arterial alta.

Sin embargo, al igual que ocurriría con la finasterida, los investigadores descubrieron un efecto secundario muy interesante en el fármaco, ya que algunas de las personas que la tomaban empezaron a experimentar el crecimiento de pelo en zonas inesperadas, como las mejillas, la parte posterior de las manos o, incluso, la frente.

De ahí que algunos expertos dedujesen que el uso tópico del minoxidil en su forma líquida, aplicado directamente sobre el cuero cabelludo, podía favorecer la regeneración capilar en las áreas afectadas por la calvicie.  

Aunque aún no se conoce exactamente a qué obedece este efecto, algunos investigadores creen que el minoxidil estimula la apertura de canales de potasio, lo que impide que el calcio —mineral que contribuye a detener el crecimiento de los folículos detengan su crecimiento— pase a las células.

Pese a que el minoxidil se ha mostrado eficaz a la hora de retrasar la pérdida del cabello y de restablecer parcialmente su crecimiento —sobre todo, entre los pacientes de hasta 40 años—, la mayoría de los expertos considera que su efectividad en la lucha contra la caída del pelo es limitada. Dado que el minoxidil no tiene ningún efecto en el proceso hormonal que provoca la caída del cabello, sus resultados positivos son, en el mejor de los casos, temporales.

Por otro lado, no hay que perder de vista sus efectos secundarios, como dolores de cabeza o en el pecho, inflamación, hinchazón, reacciones alérgicas, incremento de peso corporal, aparición de vello en zonas no deseadas —fundamentalmente, en el rostro— o impotencia masculina.

La American Hair Loss Association (AHLA) recomienda su uso a aquellas personas que no han respondido favorablemente a los tratamientos con finasterida, fármaco al que nos referiremos en el siguiente apartado. Por el contrario, no recomienda el minoxidil como primera opción para aquellos hombres que sufren de calvicie de patrón masculino, si bien admite su eficacia en un pequeño porcentaje de casos.

Asimismo, este medicamento no es adecuado para personas menores de 18 años o con problemas de tensión arterial.   

 

Qué es la finasterida y cómo funciona

La finasterida es el nombre genérico de un medicamento comercializado bajo marcas como Propecia o Proscar. Desarrollado en sus orígenes por la firma farmacéutica Merck para tratar el ensanchamiento anómalo de la próstata, este fármaco no tardaría en adquirir otras aplicaciones.

Como pasó con el minoxidil, durante los ensayos clínicos con hombres con este tipo de problema, los investigadores advirtieron un intrigante efecto secundario: la finasterida hacía crecer el crecimiento del cabello. Dado que esta sustancia ya había sido aprobada por la FDA para tratar el agrandamiento de la próstata, Merck decidió lanzar al mercado la primera píldora para combatir la calvicie de patrón masculino (recordemos que los productos anticalvicie con minoxidil se vendían en formato de solución tópica líquida).   

En diciembre de 1997, la FDA aprobó una dosis de 1 mg de finasterida para el tratamiento de la alopecia androgénica en hombres.

El éxito de la finasterida responde a su capacidad de inhibir específicamente la 5-alfa-reductasa, la enzima que convierte la testosterona en el potente andrógeno dihidrotestosterona (DHT), responsable de la atrofia del folículo piloso. Así, 1 mg de finasterida puede aminorar los niveles de DHT en el cuero cabelludo hasta en un 60% cuando se toma a diario. Esta reducción ha demostrado detener la progresión de la caída del cabello en el 86% de los hombres que tomaron el fármaco durante los ensayos clínicos. Asimismo, el 65% de los participantes en los mismos afirmaron haber experimentado un aumento sustancial del crecimiento del cabello.

No obstante, y al igual que ocurre con el minoxidil, la finasterida también puede presentar efectos secundarios, como urticaria, hinchazón, inapetencia sexual, impotencia, dolor testicular y depresión, urticaria e hinchazón. Por otro lado, se desaconseja su consumo en mujeres en edad fértil.