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caida del pelo estacional

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Diversos estudios demuestran que más de la mitad de los hombres sufrirá problemas de pérdida de cabello en algún momento de su vida. Un trastorno que, pese a estar muy extendido, no obedece a un único patrón: aunque la calvicie androgénica es el tipo más común, existen otros no menos preocupantes, como ocurre con la alopecia areata. Por otro lado, además de no ser demasiado conocida, este tipo de dolencia a veces resulta difícil de diagnosticar, ya que puede presentar patrones de comportamiento similares a los de otras alopecias. Estos y otros temas relacionados son los que centran la atención de este post, en el que se analizarán las causas de la alopecia areata y cómo paliar sus efectos.

¿Qué es la alopecia areata?

La alopecia areata es una enfermedad que afecta los folículos pilosos —es decir, las zonas de la piel en la que tiene lugar el crecimiento del pelo— y que consiste en la caída del cabello en áreas localizada del cuerpo. Por lo general, se trata de zonas pequeñas y de forma redondeada, situadas generalmente en el cuero cabelludo o en la barba. Cuando se da este trastorno, el pelo se desprende a mechones, dejando áreas despobladas del tamaño de una moneda de 20 céntimos de euro. A pesar de que la mayoría de quienes la padecen sólo desarrollan unas pocas zonas de calvicie, hay casos en los que la pérdida de cabello puede ser aún mayor. Incluso, y aunque esto no suele ser lo habitual, algunas personas pueden llegar a perder todo el pelo de la cabeza, o bien el vello de la cara y el cuerpo. Tras la aparición de la alopecia areata, la zona de la dermis afectada presenta un aspecto normal, sin enrojecimiento, hinchazón, descamación u otras alteraciones, a diferencia de lo que sucede con otros tipos de calvicie. En cuanto a su incidencia, cualquier persona puede desarrollar calvicie areata. En ocasiones, ésta empieza a manifestarse en la niñez, y presenta un mayor grado de incidencia cuando se trata de personas con antecedentes familiares en este terreno. Además, puede afectar tanto a hombres como a mujeres. Dependiendo del comportamiento y el nivel de intensidad que presente, esta enfermedad se puede clasificar en diversas categorías: • Alopecia areata en placa única. Esta tipología, que es la más habitual, se da cuando el paciente tiene únicamente una zona afectada, normalmente ubicada en el cuero cabelludo. Asimismo, el área suele ser de tamaño reducido. • Alopecia areata en placa múltiple. Es muy parecida a la anterior, pero se caracteriza por estar formada por varias placas que pueden unirse con el tiempo, formando una de mayor tamaño. • Alopecia areata total. Se produce cuando se da una calvicie completa, que afecta al 100% del cuero cabelludo. • Alopecia areata universal. Se manifiesta en todas las partes pilosas del cuerpo: cabeza, cejas, pestañas, axilas y pubis. • Alopecia areata difusa o incógnita. A diferencia de las anteriores, este tipo de calvicie (poco común) no está localizado en una sola placa. Por eso, a veces resulta difícil diferenciarla de la alopecia androgénica. • Alopecia areata para el cabello oscuro. Esta variante, muy poco habitual, presenta la particularidad que no afecta a las canas o a los cabellos no pigmentados, ya que única ataca a los cabellos que poseen su tonalidad original. Por lo tanto, al caerse únicamente el pelo con pigmentación, el efecto visual suele ser el de un encanecimiento prematuro. Generalmente, la alopecia areata para el cabello oscuro coindice con épocas de mucho estrés. Cuando se da en mujeres, también recibe el nombre de areata María Antonieta, y en los hombres, el de areata Tomás Moro.

¿Cuáles son las causas de la alopecia areata?

La calvicie en cuestión forma parte de las dolencias autonimunitarias, que son aquellas en las que el sistema inmunitario ataca por error zonas sanas del organismo (en la circunstancia que nos ocupa, los folículos pilosos). De todos modos, se desconoce cuáles son las causas que originan la alopecia areata, si bien algunos expertos sostienen que tiene una base hereditaria. Es decir: aquellas personas cuyos familiares directos la han padecido tendrán más probabilidades de desarrollarla. En este sentido, hay algunos factores que pueden desencadenar una reacción en el sistema inmunitario de los individuos proclives a padecer este trastorno por motivos genéticos, tales como los factores medioambientales o como consecuencia de un virus. Asimismo, en algunas circunstancias, la alopecia areata parece estar relacionada con la celiaquía.

¿Hay tratamientos contra la alopecia areata?

Hoy por hoy, no existe una cura específica contra la alopecia areata, ni productos creados ex profeso para combatirla. Por eso, para tratar de que el cabello vuelva a crecer, los médicos suelen usar tratamientos que se han revelado efectivos para otros tipos de calvicie. La elección de un tratamiento u otro dependerá principalmente del grado de incidencia de la enfermedad. Así, en los casos menos graves, se acostumbran a utilizar productos de uso tópico, como el minoxidil, cremas o determinados tipos de champús. Por lo que respecta los casos más graves, los médicos se decantan por terapias con láser, o bien por la ingesta de corticosteroides por vía oral o de determinados inmunosupresores, como el metotrexato o la ciclosporina. Cuando la alopedia areata está ligada a la celiaquía, la supresión de los alimentos con gluten de la dieta acostumbra a traducirse en una recuperación total y permanente del cabello. No obstante, sea cual sea el tipo de calvicie areata que se padezca, existe la posibilidad de que el cabello vuelve a crecer (incluso en los casos más severos, que representan en torno al 10% del total), aunque también de que vuelva a caerse. Sin embargo, la evolución de esta dolencia es impredecible, y varía mucho en función de cada paciente. De acuerdo con diversas investigaciones, el 50% recupera el crecimiento del cabello en la zona afectada en un plazo inferior a un año y sin necesidad de seguir un tratamiento. En el caso de que se reestablezca el cabello, es recomendable recurrir a champús que prevengan la pérdida de pelo por otras causas: por ejemplo, los productos contra la caída del cabello de Alpecin. Sus soluciones de cuidado capilar —Alpecin Champú Cafeína, Alpecin Doble Efecto Champú Cafeína (champú anticaída y anticaspa) y la loción Alpecin Cafeína Líquida— ayudan a prevenir la caída del cabello gracias a su contenido en cafeína, un principio activo que actúa sobre la raíz durante 24 horas. Diversos estudios científicos llevados a cabo en clínicas de Alemania e Italia han constatado su eficacia. Del mismo modo, también es aconsejable usar la loción y el champú Alpecin antes de la aparición de los primeros síntomas de problemas de pérdida de cabello (más de 100 unidades al día). Los productos de Alpecin ya están disponibles en nuestro país, y se pueden adquirir en exclusiva en la página web de Amazon. Haz ya tu pedido, y prepárate para lucir un pelo más fuerte y brillante durante mucho más tiempo.

Cada año, con la llegada del frío, los dermatólogos empiezan a recibir visitas de personas preocupadas por una pérdida de pelo más abundante de lo habitual. Se trata, como probablemente intuyes, de la temida caída estacional del cabello. Conocida también como efluvio telógeno, este fenómeno suele dar comienzo en otoño y acostumbra a extenderse durante unos cuantos meses.

A pesar de que los expertos no se ponen de acuerdo a la hora de definir cuáles son los factores que la provocan, algunos especialistas señalan que los cambios ambientales podrían alterar las fases de crecimiento del cabello.

En un intento de que conozcas un poco mejor esta problemática, en nuestro artículo de hoy analizaremos sus posibles causas. Además, también te ofrecemos algunos consejos para que puedas cuidar de tu cabello en invierno y protegerlo de las agresiones externas en estos meses.

 

¿Por qué se cae el cabello con el frío?

Antes de ocuparnos de la caída estacional del cabello, conviene recordar que hay dos fases principales en el crecimiento del cabello:

  • La fase anágena. Durante la misma, el pelo va creciendo y permanece bien sujeto al cuero cabelludo.
  • La fase telógena. Se trata de la etapa en la que el cabello se cae. Por lo general, lo normal es que se desprendan entre 50 y 100 cabellos diarios.


Sin embargo, lo cierto es que este ciclo puede sufrir alteraciones, siendo los cambios de temperatura ambiental una de las causas que dan pie a estos trastornos. En este sentido, se cree que una mayor exposición solar en verano puede prolongar la duración de la fase anágena o de crecimiento. Así, con la llegada del otoño, el número de cabellos de cabellos que entrarían en la fase telógena o de desprendimiento sería mayor que de costumbre. Pese a todo, es posible que también haya otras variables que incrementen la caída del cabello con la bajada de las temperaturas.

La buena noticia es que el efluvio no desemboca en la alopecia telógena, ya que nos encontramos ante un incremento de la pérdida del cabello puntual y transitorio. La duración de este proceso suele oscilar entre los 3 y los 6 meses, y afecta a personas de ambos sexos. No obstante, el efluvio suele ser más evidente en el caso de las mujeres, ya que muchas acostumbran a llevar el cabello más largo que los hombres.

Pasado este período, y coincidiendo con el final del invierno, verás cómo la pérdida de pelo pasa a ser menos intensa, y que éste vuelve a adquirir el volumen que alcanza en verano.

 

Otros tipos de pérdida del cabello

Sea como fuere, no hay que confundir la fase telógena con la alopecia androgénica o androgenética, también llamada de patrón masculino. De carácter genético y hereditario, ésta es la más común en los hombres y afecta a más de la mitad de los varones de 40 años. Cuando se da en mujeres, es más habitual tras la menopausia, ya que tres cuartas partes de la población la padecen a los 65 años. Pese a todo, la calvicie femenina nunca es tan acentuada como la masculina.

Asimismo, también es posible que, en vez de estar ante un efluvio telógeno, nos encontremos ante una alopecia traccional, un tipo de calvicie ocasionada por peinados que someten el cabello y al bulbo piloso a una tensión constante. Por razón de modas, este trastorno es muy frecuentes entre chicas de piel negra y con el cabello muy rizado, ya que no pocas se peinan con trencitas muy tibantes. En cualquier caso, éste es un peinado que también se estila en verano en personas con otro tipo de pelo, por lo que es posible que sus efectos se manifiesten en otoño, lo que podría llevar a la conclusión errónea de que se trata de un efluvio telógeno.

Por último, en el caso de las mujeres, algunas sufren efluvios ocasionados por el postparto a los 3 o 4 meses de haber sido madres, debido a la caída de los niveles de estrógenos después del parto. Por suerte, el pelo perdido en exceso vuelve a repoblarse sin problemas.

A su vez, no hay que perder de vista otros factores que pueden provocar la caída del pelo, como el consumo de determinados fármacos, el estrés, los problemas de tiroides y llevar dietas poco saludables, los tratamientos de peluquería agresivos, el uso de geles y de secadores, etc.

 

Consejos para cuidar tu pelo en invierno

Aunque los efluvios telógenos del otoño y el invierno no pueden combatirse, sí que puedes proteger tu pelo de las agresiones típicas de esta época del año. Para ello, te recomendamos tomar buena nota de los consejos que recogemos a continuación.

 

1) Lava tu cabello más a menudo

¿Sabías que en invierno aumenta la contaminación ambiental? De ahí que tu pelo se ensucie más y que necesite que lo laves con mayor frecuencia, utilizando un champú suave y de uso diario. Y ya que hablamos de lavarse el cabello cada día, aprovechamos para recordarte que esto no contribuye a que se caiga con más intensidad. En todo caso, el agua de la ducha sólo hace que la caída sea más visible porque arrastra de golpe todo el pelo ya desprendido.

2) Aplícate productos que aporten una dosis extra de nutrición a tu pelo

Las bajas temperaturas acentúan la sequedad capilar, dando al cabello una textura más áspera y sin brillo. Para contrarrestar estos efectos, utiliza aceites naturales y cepillos de fibras naturales. 

3) Evita al secador

Exponer tu pelo a una fuente de calor hará que pierda hidratación. No obstante, si no quieres prescindir de los secadores, rocíate con agua de peinado antes de emplearlos sobre tu cabello.

4) …y la electricidad estática

Este aspecto tiene que ver con el viento y el aire frío y seco de estos meses, pero también con el uso de prendas de lana y bufandas. Para evitarlo, procura cubrir tu pelo con algún sombrero y utilizar cepillos iónicos.

5) Aliméntate correctamente

Después de las Navidades, ten cuidado con las dietas para perder los kilos de más ganados durante las fiestas, ya que podrían traducirse en estados carenciales del organismo que pasarán factura a tu pelo. Si quieres adelgazar, ponte en siempre en manos de un especialista.

 

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