Los implantes capilares tradicionalmente, y fuese cual fuese la técnica elegida, se han practicado de forma manual. Sin embargo, la constante investigación que se está haciendo en este campo de la estética y la dermatología han permitido que ya se puedan hacer mediante el uso de un robot.

Las ventajas de un injerto capilar robotizado

Hay una ventaja que destaca sobre el resto, y sus beneficios se basan en el tiempo que se emplean en estos trasplantes. Y es que mediante este robot especializado se logra injertar muchos más cabellos en cada sesión.

Por otra parte, el grado de precisión que permite este nuevo instrumental también es mucho mayor, y el resultado final tras los trasplantes se considera más natural.

 

La precisión del Sistema ARTAS

 

El aparato que se está usando para estos trasplantes robotizados es capaz de seleccionar las unidades capilares más adecuadas para llevar a cabo la repoblación en otra zona de la cabeza. Y no solo eso, es capaz de extraer esos folículos en un número más elevado y en la mitad de tiempo en comparación con las técnicas manuales más tradicionales. Aquí van los números. El robot disecciona unas mil unidades foliculares por hora, en comparación con las 250 que hace una persona muy cualificada. Eso se consigue gracias a que en realidad se trata de una especie de ojo inteligente que estudia los ángulos, direcciones y orientaciones de cada pelo. Y a ese elemento visual se le suma su brazo. Este elemento del robot posee dos agujas con las que extrae sin huella cada cabello. Es decir, funciona como una especie de pinza que succiona el cabello.

 

La mano del especialista sigue siendo imprescindible

 

Con el Sistema ARTAS no todo es fruto de la alta tecnología. La parte final del proceso, el implante propiamente, dicho sigue siendo labor del médico especializado, ya que ello requiere tanto de mucha técnica como de maestría, delicadeza y un poco de gusto por parte de la mano humana.

 

 

 

Author

Write A Comment