En un post anterior hablábamos del uso de gomas, horquillas y otros objetos de sujeción del cabello, elementos que se emplean con un uso estético principalmente. No obstante, en el terreno de la apariencia, hay otros productos que se emplean reiteradamente. Se trata de las lacas, gominas y diferentes tipos de fijadores. A la hora de elegir cualquiera de estos productos hay que valorar su capacidad para respetar la flexibilidad de nuestro tallo capilar, o sea, el pelo tal y como lo vemos.

LACAS, GOMINAS Y FIJADORES

Hay que partir del principio de que cuanto menos le hagamos a nuestro pelo, más sano estará. Sin embargo, parece impensable no recurrir a productos fijadores para modificar nuestro estilismo. Eso sí, hay que saber que la fijación extrema acelera la fractura del cabello, especialmente en el momento en que lo peinemos una vez que esas lacas o gominas hayan secado. Por lo tanto, antes de optar por un fijador concreto, se hace imprescindible leerse muy atentamente su composición y propiedades. E incluso, comparar la información facilitada en el envase con otras fuentes, para saber realmente de qué se trata. No hay que olvidar que esa información la proporciona el fabricante y por lo tanto es lógico que esté interesado en vender lo más posible. No es que nos vaya a engañar, pero no está de más comparar. Por otro lado, esa mini investigación puede ser beneficiosa en otro sentido, ya que puede mostrarnos el grado de respeto que ese producto tiene respecto al medio ambiente.

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